EL
AMOR
El
amor es un sentimiento positivo que puede experimentar una persona
hacia otra. Sin embargo, esta persona que lo experimenta (o siente)
puede hacerlo por más de una persona. Quizás, este
sentimiento esté muy ligado a una relación de pareja
entre dos persona que se aman, pero también existen otros
tipos de “amores”.
En
general, en las relaciones de pareja, se comienza a experimentar amor
cuando dos personas se atraen, no sólo por simples “gustos”
respecto a lo físico, si no que también entran en
juego otros aspectos: el
compartir ideas o pensamientos acerca de determinada cosa, aspirar a
similares proyectos de vida, atracción por el lado espiritual
o intelectual de la otra persona. Es un conjunto de gustos y
similitudes que llevarán a que la pareja prospere.
Como
decíamos en la introducción, existen otros “amores”.
Imaginemos ese que experimenta una mamá con su hijo, o por el
contrario, el amor de un hijo hacia una madre. Puede existir también
amor
entre hermanos,
tíos/sobrinos, nietos/abuelos. Podemos decir que en la
familia, este sentimiento es más fácil de encontrar que
en círculos sociales secundarios, o exteriores al seno
familiar. Difícilmente, podamos encontrar un alumno que siente
amor por su maestra, más allá de que exista respeto y
cariño. Lo mismo sucede, por ejemplo, con compañeros o
amigos del club del barrio, más que de amor, estaremos
hablando de
mistad
Pero, puede observarse que muchas personas expresan sentir amor por
otras cuestiones, que no son precisamente personas: por ejemplo, amor
hacia un club de fútbol, hacia los animales… En estos
casos, el amor se relaciona con la pasión, esas cosas de la
vida cotidiana que pueden extraer lo mejor de uno, incitarlo a
sentirse pleno, a disfrutar. Muchas personas también pueden
decir que aman lo que hacen: sea su
trabajo
el trabajo voluntario en una organización, o ser por ejemplo
estudiantes o amas de casa.
El
amor existirá cuando no existan de por medio, otros
sentimientos que se contraponen de manera negativa: el egoísmo,
la soberbia, la avaricia, la envidia, la mentira, la desconfianza, la
indiferencia, y su antítesis, el odio.
Para
que exista amor la confianza plena, la actitud de la verdad, el
compañerismo, el cariño, la paciencia, la comprensión
y la solidaridad, son algunas de las actitudes positivas que
contribuyen a minimizarlo.
Si
bien entre dos personas puede existir el amor, también puede
ocurrir que, pasado determinado lapso de
tiempo , el sentimiento se
corrompa, al menos en una de las partes. Por eso, vemos hijos que no
hablan ni visitan a sus padres, hermanos que no se ven desde hace
años, e incluso en las parejas, pueden decidir que la relación
ha llegado a su fin porque el amor ya no existe entre ambos. Por eso,
son tan comunes las situaciones de divorcio, que se trata de un
trámite legal y civil que “desune” a dos personas
que, anteriormente, habían contraído matrimonio.
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